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¿Qué nos dice la etiqueta de un alimento a primera vista?

Ultimamente somos más conscientes de lo que consuminos y prestamos  más atención a las etiquetas de los productos. Pero, entendemos realmente lo que estamos leyendo? Es realmente el producto ideal para nuestra dieta? ¿qué significa realmente natural?  ¿Todo lo que es bajo en grasas, es siempre bueno?

Las interrogantes son muchas ante tanto mercadeo,  con palabras que atraen a los consumidores ávidos de cuidar su figura y su salud. Existen tantas opciones, que cada vez se hace más imprescindible saber leer bien las etiquetas de los alimentos.

Dependiendo del alimento del que se trate existen leyendas, como 0%, que en general se refiere a materia grasa pero puede tratarse también de alimentos con edulcorantes. Muchas veces los alimentos 0% pueden no contener grasas pero una cantidad elevada de azúcares.

Hay productos con la leyenda "sin azúcares añadidos". Esto puede significar que solo contiene los azúcares naturales de la fruta por ejemplo, pero pueden tener edulcorantes artificiales, que no aportan calorías pero aportan sodio, y por eso hay que leer con más detalle. Los productos  "sin azúcar" generalmente están cargados de grasa y viceversa. Y en ambos casos, pueden ser altos en sodio.

También podemos econtrar la leyenda "sin gluten" muy útil para celíacos. En algunos productos integrales se especifica "con fibra" pero hay que leer más a fondo para saber cuanta fibra exactamente nos aporta. En el caso de embutidos puede especificar "sin colesterol".

En la sección Información nutricional , todo viene indicado por 100 g de producto y a veces, pero no siempre, por porción. En esto debes estar atenta, porque la mayoría de las veces la porción es de más de 100g de produto.

Aquí encontrarás primero la energía que te aporta en kilocalorías. Y también el contenido de macronutrientes: proteínas, grasas (desglosadas en saturadas, insaturadas y colesterol), hidrattos de carbono (desglosado en azúcares, almidón y fibra). Lo más importante a tener en cuenta de esta información es elegir alimentos con menor porcentaje de grasas y azúcares, y con fibra cuando sea posible.

El orden en que se listan los ingredientes va de mayor a menor cantidad. Eso es importante a la hora de saber si un alimento procesado tiene muchos azúcares o sal. Después encontraremos aditivos. Los encontramos en la etiqueta con una letra E seguida de un número. Algunos aditivos son de origen natural y se utilizan desde tiempos muy antiguos. Otros han sido desarrollados por la industria alimentaria para bajar costos y alargar la vida de algunos productos. Lo mejor es no abusar de alimentos procesados con listas enormes de aditivos. Si lo primero que lees es azúcar, harinas blancas, entre otros; ni continúes leyendo, pónlo de vuelta al estante.

Revisa el DVD% (porcentaje diario recomendado acorde con un número de calorías totales de ingesta diaria promedio para hombres y mujeres) que aparece en la etiqueta del producto: menos del 5% es bajo en el nutriente (bueno cuando se trata de grasa saturada, colesterol, sodio y azúcar), 10-19% es una buena fuente (bueno para la fibra, proteínas, algunas grasas saludables como las mono saturadas y poli saturadas, y carbohidratos de granos enteros), más del 20% es alto en un nutriente determinado (bueno para vitaminas y minerales).

Se considera un alimento saludable, aquel que contiene bajos niveles de grasa saturada, colesterol y elevada fibra. Sin embargo, no hay especificaciones para el azúcar y cada vez más los expertos indican la relación entre los índices de sobrepeso, enfermedades cardiovasculares y diabetes, a causa del elevado consumo de azúcar añadida.

Estos simples cambios te ayudaran a no caer en la trampa de creer que encontraste el alimento perfecto para tu salud, sino también que ayudarán en gran medida tu bolsillo, mejorarán tu salud y podrás controlar tu peso. La próxima vez que vayas al supermercado, tómate unos minutos, lee bien las etiquetas y haz una elección de alimentos más saludables.


 

Tu alternativa nutricional contra el envejecimiento.