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Azúcar blanca: peligroso veneno

El azúcar es uno de los productos que más ha influído en el rumbo de la historia, desde la Polinesia hasta Europa donde por ejemplo durante la Edad Media el azúcar era tan caro como el oro y se levantaron imperios gracias a los impuestos generados del comercio del azúcar. A medida que pasó el tiempo y la producción aumentó, el precio empezó a bajar. Se establecieron plantaciones azucareras gigantescas en las Antillas y se plantó remolacha en Inglaterra. Ya en 1850 el azúcar era barata y existía en abundancia, y desde hace cincuenta años se viene utilizando para adulterar los alimentos. 

El azúcar refinado sustituyó al de caña y a la miel, y empezaron así nuevos problemas de salud. Es uno de los alimentos más consumidos en todo el mundo y con más presencia en nuestra dieta, de ahí la importancia de que conozcamos el riesgo que corremos con esta adicción.

Su historia llega hasta nuestros días, y acapara el centro de numerosos artículos que nos advierten de los peligros del consumo de azúcar blanca , así como de sus sustitutos químicos artificiales, los ya famosos edulcorantes. A los edulcorantes y sus efectos negativos sobre la salud, ya hemos dedicado varios espacios; hoy hablaremos de la azúcar blanca, responsable de muchos problemas de salud en los países desarrollados.

La venta de azúcar es otro gran negocio, uno de los negocios más grandes de la industria alimenticia en todo el mundo. En Estados Unidos, las ventas alcanzan los quince mil millones de kilos al año,  unos sesenta mil millones de dólares anuales.

El azúcar es sacarosa sintetizada artificialmente y nada más. Tiene doce átomos de carbono, veintidós de hidrógeno y once de oxígeno. Se obtiene de la caña de azúcar y de la remolacha azucarera, y la variedad más consumida es la azúcar blanca refinada, la más perjudicial. Los procesos químicos que sufren la caña o la remolacha, eliminan todos los nutrientes de esos alimentos, toda la fibra y las proteínas y dejan solo la sacarosa. No tiene vitaminas, no tiene minerales útiles, no tiene enzimas, no tiene microelementos, no tiene fibra, no tiene proteínas no tiene grasas; no es un alimento. Pero no solo no nos aporta ningun beneficio nutricional, sino que nos roba al organismo vitaminas y minerales, de ahí que se señale que en los países desarrollados estamos sobrealimentados, pero desnutridos. Además durante el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que el azúcar suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos.

La sacarosa es un disacárido, un carbohidrato que aporta mucha energía al organismo, pero aporta energía en forma de calorías, que no logramos consumir ,y se acumula en forma de grasa, provocando un aumento de peso. La poderosa industria azucarera propaga la idea al consumidor, de que le proporciona energía, pero usted como consumidor debe comprender que no es la energía que necesita.

Cuando usted se siente con falta de energía y vitalidad, y opta por un terrón de azúcar refinada, se sentirá más aletargado y le provocará un apetito voraz. La glucosa de su sangre sube de repente ocasionando una “diabetes temporal” o hiperglucemia. Se sentirá débil, cansado y sin energía. Su páncreas empezará desesperadamente a producir insulina, para contrarrestar la sobredosis de azúcar y, en una hora, más o menos, se empezará a sentir mejor. Pero que hizo usted en realidad? Le extrajo a su páncreas su preciosa insulina, y se saturó de un sinnúmero de calorías que no necesitaba. Y además, esa cantidad exagerada de insulina secretada por el páncreas le hará sentir un hambre increíble.

 

El azúcar es una sustancia tan adictiva como las drogas, aún más pura que la cocaína con la cual es comparable en muchos aspectos:

- Sus fórmulas químicas solo difieren en que al azúcar le falta el átomo del nitrógeno. La fórmula de la cocaína es C17H21NO4. La fórmula el azúcar es C12H22O11.

- Ambas son un polvo blanco y cristalino altamente refinado.

- Se derivan de fuentes vegetales comunes.
- Ambas producen fuertes efectos físicos y emocionales.
- Ambas producen dependencia psicológica.

El azúcar se usa para adulterar muchos productos: las harinas preparadas para galletas y pasteles, los helados, las leches malteadas, los postres helados, los cereales, el pan blanco... Todos ellos contienen más azúcar refinada que cualquier otro ingrediente, gracias a que el azúcar es un producto barato y pesado. Además disimula el sabor de ingredientes inferiores y, hasta en estado de descomposición.

 

Las cadenas de restaurantes de comidas rápidas también adoran el azúcar; la utilizan en la carne molida, en los hot dogs, en el pollo frito, y en casi todos los alimentos de rápida preparación para darles sabor.

 

Los procesadores de alimentos añaden azúcar a todos los productos. Está en la crema de maní,  alimentos para bebé, salsa para tallarines, comidas congeladas, pizza congelada, aderezos para ensaladas, cafés instantáneos, postres de gelatina, verduras enlatadas, jugo de tomate, salchichas y polvos de colores para preparar bebidas con sabor a frutas para los niños.

 

¿Y que decir de los "polvitos" que agregamos al café, en vez de usar azúcar o crema?  Son básicamente azúcar. Ingredientes como los “sólidos de miel de maíz” son una forma de disimular que el ingrediente dominante del producto es una forma de dextrosa, conocida también como glucosa; el “aceite vegetal” no es otra cosa que aceite de coco; y así sucesivamente si usted analiza cada ingrediente.  

 

La comida para bebés no es la excepción, es una comida sobrecocinada y sobreprocesada, sin sabor,  pero la salva el ingrediente secreto que es el azúcar. El azúcar “ayuda” que las verduras, las frutas, y todas las comidas para bebés, sean más aceptable por ellos y por la mamá. Y lo peor, está presente en las formulas para lactantes. El ingrediente básico de estas fórmulas, es leche de vaca descremada y desecada. El segundo ingrediente, generalmente, es lactosa, un tipo de azúcar refinada compuesta de glucosa y galactosa. El siguiente ingrediente es el aceite de coco, y el resto,  una larga lista de vitaminas y minerales artificiales. Y una vez que este sabor extremadamente dulce queda grabado en el paladar del niño, permanece ahí para siempre.

 

Usted ingiere azúcar continuamente. Las bebidas de cola proporcionan el ciento por ciento de sus calorías del azúcar que contienen. Los concentrados en polvo para preparar bebidas con sabor a frutas proporcionan el noventa y ocho por ciento de las calorías del azúcar que contienen. El niño promedio norteamericano consume al año más de diez kilos de dulces y caramelos y quinientas botellas de bebidas endulzadas. Y los adultos no ingieren nada que no esté muy azucarado, desde vino, cerveza y cocteles, hasta bocadillos, refrigerios y verduras congeladas.

 

Algunos de los estudios más destacados que alertan de los problemas de salud que provoca el azúcar provienen de los autores Doctor Robert Boesler (1912), Doctor Frederick Banting, descubridor de la insulina (1929), William Dufty, autor de Sugar Blues, Centro Macrobiotico Maldonado, Doctora Hulda Clark, Kendra Degen Pearsall (Nelson Books, 2006), Bruker, M. O., autor de: ¡Azúcar azúcar!, la OMS, Organización Mundial de la Salud, varios artículos sobre los peligros del consumo excesivo del azúcar, las bebidas azucaradas, el azúcar en relación con los infartos de miocardio, el cáncer, la diabetes, la hipertensión. Estudios, como el de la Doctora Cynthia Kenyon (Universidad de California) han demostrado que el consumo excesivo de azúcar puede acortar la vida de un ser humano un 20%.

 

Cuanto más azúcar ingerimos, más haremos trabajar a nuestro hígado y páncreas, que aumentarán la cantidad de insulina en sangre para metabolizar el azúcar. Cuando sometemos a nuestro cuerpo a continuos aumentos de insulina, estamos contribuyendo al desgaste celular. Este aumento rápido de insulina en la sangre suele derivar en problemas de salud como hipertensión, sobrepeso, obesidad, algunos tipos de diabetes, arterosclerosis, enfermedades degenerativas, envejecimiento premature, enfermedad de Crohn, hiperactividad en los niños, cálculos biliares, disfunciones en el hígado y páncreas, y mucho más.

 

Por otro lado, cuando nuestro cuerpo tiene elevados niveles de insulina, necesita también azúcar para contrarrestar estos niveles de insulina,  es decir, cuanta más azúcar consumimos, más azúcar nos pedirá el cuerpo, y ahí caemos en la adicción al azúcar, y en un círculo vicioso difícil de romper.

 

¿Y que debemos saber sobre su relación con el cáncer?

El concepto de que el cáncer se alimenta de azúcar es irrefutable. Sin embargo, de los 4 millones de pacientes con cáncer que han sido tratados hoy en América, casi a ninguno se le ofrece una terapia de nutrición con base científica, asegura Patrick Quillin, Ph.D., R.D., C.N.S., Director de Nutrición de los “Centros de Tratamiento del Cáncer en América” en Tulsa, Okla, y autor de “Vencer el Cáncer mediante la Nutrición” (Nutrition Times Press, 1998).

El índice glicémico mide como un determinado alimento afecta los niveles de glucosa en sangre, asignando a cada alimento un número dentro de una clasificación. Una puntuación elevada significa que los niveles de glucosa se incrementan de forma rápida, lo que estimula al páncreas a segregar insulina para bajar los niveles de azúcar. Esta rápida fluctuación de los niveles de azúcar en sangre es contraproducente debido al estrés que genera en el cuerpo.

Un estudio con ratas alimentadas con raciones que contenían una cantidad equivalente de calorías procedentes de azúcares y almidones encontró que las ratas con una dieta alta en azúcares desarrollaban más casos de cáncer de pecho.

Otro estudio con humanos, a los cuales se les midió los niveles de glucosa en sangre en ayunas y el índice de fagocidad de los neutrófilos, un medidor de la capacidad de las células del sistema inmunológico para rodear y destruir a invasores como el cancer, demostró que una ingesta de 100gr de carbohidratos procedentes de la glucosa, sucrosa, y zumo de naranja disminuye la capacidad de los neutrófilos de engullir bacterias.

Y un estudio de cuatro años de duración en el Instituto Público Nacional de Protección Medioambiental en los Países Bajos comparó los conductos biliares de 111 pacientes de cáncer con 480 pacientes sanos. Se encontró que el riesgo de cáncer asociado con la ingesta de azúcares, independientemente de otras formas de energía, era más del doble en los pacientes de cáncer. Además, un estudio epidemiológico es 21 países modernos que hacen un seguimiento de morbilidad y mortalidad (Europa, Norte América, Japón y otros) reveló que la ingesta de azúcar es un factor de riesgo muy importante que contribuye a un incremento en la incidencia de cáncer de pecho, particularmente en mujeres adultas.

¿Y cuáles riesgos corren los diabéticos?

 

El consumo de azúcar refinada tiene un papel clave, en la diabetes mellitus. Cuando se consume azúcar refinada, y ésta penetra en el torrente sanguíneo, el páncreas produce una sustancia química llamada insulina, que regula el nivel del azúcar en la sangre. La insulina tiene efectos inmediatos en la reducción del nivel de azúcar en la sangre, para proteger a los órganos vitales, incluyendo al cerebro, de una sobredosis de azúcar.
Una cantidad excesiva de azúcar en la sangre puede provocar un coma diabético, que puede dañar permanentemente el cerebro y, ocasionar la muerte. También puede producirse un choque insulínico, que también provoca daño cerebral y muerte. El diabético está expuesto a adquirir infecciones graves a partir de un leve rasguño, sufrir gangrena en dedos de manos y pies, hasta llegar a amputaciones; es vulnerable a padecer presión alta, ataques cardíacos, insuficiencia renal, impotencia sexual y pérdida de la vision.

 

¿Y qué pasa entonces con el pobre diabético? Pues el medico le prescribe una dieta, y una receta para una jeringa, una aguja y un frasco de insulina. Y así los laboratorios se enriquecen y los doce millones de diabéticos estadounidenses se convierten en adictos a la insulina. Pero eso no es todo, la dieta de las dos mil doscientas calorías que le puede recetar su médico, le permitirá tomar diez porciones al día de helados, bizcochos, pan blanco (diez por ciento de azúcar), y pan de maíz. Alimentos todos que contienen abundante azúcar refinada y carbohidratos refinados. Se incluyen también las galletas saladas de todo tipo, pastas, cereales y puré de papas. La misma dieta incluye ocho porciones al día de alimentos como salami, fiambres, jamón y hot dogs.

 

En 1900, la tasa de mortalidad por diabetes en Estados Unidos era de 12.2 por 100000 habitantes (la insulina se empezó a producir comercialmente en 1922). En 1971, la tasa de mortalidad por diabetes era de 18.5 por 100000 habitantes. Y a pesar tanto tratamiento moderno para la diabetespara la diabetes, y de la insulina, la tasa de mortalidad ha crecido en un 52% en los últimos setenta años.

 

La evidencia científica prueba que la diabetes es el resultado del agotamiento pancreático debido a una constante sobredosis de azúcar refinada. Tan pronto como las poblaciones primitivas comenzaron a consumir azúcar y carbohidratos refinados, la diabetes empieza a tomar auge. Existe un periodo de veinte años a partir del principio del consumo de azúcar refinada, hasta la incidencia en gran escala de epidemias de diabetes. Estos estudios naciones como Islandia, Israel, Sudáfrica, la India, Trinidad, los esquimales de Canadá, los esquimales de Groenlandia, Bangladesh, los indios cheroquíes, Yemen, Nueva guinea, Polinesia y otras más.

 

La mejor forma de prevenir la diabetes es seguir el ejemplo de las sociedades primitivas, y eliminar completamente el azúcar refinada y los carbohidratos refinados de la dieta, especialmente de la dieta de los niños. Las investigaciones han demostrado que las dietas de alta fibra, libres de azúcares refinados y de carbohidratos refinados, pueden disminuir y hasta eliminar la necesidad de insulina en los diabéticos.

 

Otro aspecto a considerar son las caries dentales. El costo de los tratamientos dentales actualmente, en Estados Unidos, llegan a seis millones de dólares, y la causa principal de las caries dentales, es el azúcar refinada en la alimentación, probado por más de cien estudios, llevados a cabo en Ghana, Sudáfrica, Estados Unidos, Inglaterra, Austria, Suecia, Noruega y en otras dos docenas de países. Un clasico estudio dental realizado por el gobierno inglés en las islas de Tristán da Cunha, en medio del océano Atlántico, entre Africa y Sudamérica,  aisló durante años, los nativos de las islas que subsistían a base de pescado y papas; no consumían azúcar refinada y los dentistas oficiales de la Marina Inglesa los revisaban periódicamente. En 1938 no se encontró ninguna carie dental en los residentes que tenían menos de veinte años, en toda la isla. En 1962, los nativos de las islas ya tomaban medio kilo de azúcar por persona a la semana, más o menos una tercera parte de los que toma un norteamericano en promedio;  y ya la mitad de los nativos tenían caries.

Resumiendo, además de desequilibrar la homeostasis del cuerpo, el azúcar acarrea efectos metabólicos de importancia. A continuación los más importantes escogidos de publicaciones científicas:

·      Puede inhibir el sistema inmunológico y debilitar las defensas contra las enfermedades infecciosas.

·      Destruye el equilibrio de los minerales en el cuerpo: provoca deficiencias de cobre y de cromo, e interfiere con la absorción de calcio y de magnesio.

·      Provoca una subida rápida de adrenalina, causando hiperactividad, ansiedad, dificultad para concentrarse e irritabilidad en los niños.

·      Puede producir un aumento significativo del colesterol total total y triglicéridos, así como un aumento del colesterol malo y un descenso del bueno.

·      Provoca pérdida de elasticidad y de funcionalidad de los tejidos.

·      Sirve de alimento a las células cancerígenas y se le ha relacionado con el desarrollo de cáncer de pecho, ovarios, próstata, recto, páncreas, tracto biliario, pulmones, vesícula biliar y estómago.

·      Provoca un aumento de los niveles de glucosa en ayunas, y puede provocar hipoglucemia reactiva.

·      Puede debilitar la vista.

·      Puede causar muchos problemas gastrointestinales como acidez, indigestión, elevar el riesgo de padecer enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

·      Puede causar causar envejecimiento prematuro.

·      Puede llevar al alcoholismo.

·      Puede provocar caries, gengivitis y que la saliva se vuelva ácida.

·      Provoca obesidad.

·      Puede ser la causa de enfermedades auto inmunes como artritis, asma y esclerosis múltiple.

·      Puede producir piedras en la vesícula.

·      Puede provocar hemorroides.

·      Contribuye a la osteoporosis.

·      Puede provocar un descenso en la sensibilidad a la insulina, lo que se traduce en alto riesgo de diabetes.

·      Puede provocar un descenso en los niveles de vitamina E.

·      Puede incrementar la presión sanguínea sistólica.

·      Puede provocar aletargamiento y disminución de la actividad en los niños.

·      Puede interferir en la absorción de proteínas.

·      Provoca alergias alimentarias.

·      Puede contribuir a la aparición de ezcema en los niños.

·      Puede dañar la estructura del DNA.

·      Puede cambiar la estructura de la proteína y causar una alteración permanente de la manera en la que actúan las proteínas en el cuerpo.

·      Puede provocar cataratas y miopía.

·      Reduce la capacidad de funcionamiento de las enzimas.

·      Puede aumentar el tamaño del hígado haciendo que las células del hígado se dividan e incrementando la cantidad de grasa en el hígado.

·      Puede provocar cambios patológicos en los riñones, como la formación de piedras.

·      Puede dañar al páncreas.

·      Puede incrementar la retención de fluidos en el cuerpo.

·      Puede provocar dolores de cabeza, incluyendo migrañas.

·      Puede reducir la capacidad de aprendizaje, afectar adversamente las notas de los niños y provocar problemas de aprendizaje.

·      Puede causar depression.

·      Puede provocar desequilibrios hormonales como: elevado estrógeno en los hombres, síndrome premestrual y disminución de la hormona del crecimiento.

·      Puede provocar vertigos y mareos.

·      Y mucho más…

 

El único tipo de dulcificante al que el cuerpo humano está adaptado, con base en sus miles de años de adaptación química y fisiológica, es el dulcificante natural, no refinado. La miel es un dulcificante excelente, si es pura y no está refinada.

 

El azúcar es una adicción seria, comparable a la dependencia del tabaco. Y afecta su salud tan seriamente como los cigarrillos. La solución no consiste en buscar maneras de continuar "con seguridad" su adicción, tales como los edulcorantes artificiales -el equivalente de los cigarrillos bajos en nicotina-, que están deteriorando igualmente su cuerpo y su salud. La solución consiste en superar la adicción. La idea es eliminar la mayor cantidad posible de azúcar de la dieta para ayudarse a sí mismo a evitar la diabetes, obesidad, ataques cardiacos, caries dentales, infecciones orales y vaginales, infecciones urinarias crónicas y ceguera. Deje de consumir azúcar refinada hoy mismo.

 

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Carro vacío