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Ordenar a los niños a vaciar el plato es contraproducente.

Aunque quizás crea que ser un miembro del "club de comer todo lo que hay en el plato" es algo que cesa cuando un niño es pequeño, una investigación reciente sugiere que hasta dos tercios de los padres siguen exhortando a sus hijos adolescentes a que se coman todo lo que hay en el plato, incluso aunque el adolescente tenga sobrepeso.

El estudio halló que el uso de conductas alimentarias controladoras era común en los padres de los adolescentes. Algunos padres presionan a sus hijos para que coman más, y otros para que coman menos.

No es sorprendente que las conductas restrictivas fueran más comunes entre los padres de niños con sobrepeso u obesidad, mientras que las conductas de presión para que coman eran más comunes entre los niños que no tenían sobrepeso.

"Los padres usan unos niveles altos de control, como la restricción y la presión para que coman", aseguró la autora del estudio, Katie Loth, dietista registrada, candidata doctoral y asistente de investigación de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis.

"Las conductas de algunos padres me sorprendieron, como creer que sus hijos deben comer todo lo que hay en el plato y no desperdiciar comida", apuntó Loth. "En los años 50, comer todo lo que había en el plato significaba algo distinto. Los tamaños de las porciones han crecido con el tiempo, y si anima a sus hijos a depender de los indicadores ambientales, por ejemplo la cantidad de comida en el plato o la hora del día, perderán la capacidad de confiar en las pistas internas para saber cuándo tienen hambre o están llenos".

Los resultados del estudio, fueron publicados en la revista Pediatrics.

A medida que aumentan las tasas de obesidad en los adolescentes estadounidenses, los investigadores buscan factores que podrían ser modificables para ayudar a los adolescentes a mantener un peso saludable. Hace mucho que las conductas de los padres relacionadas con la comida, ya sea restringir la comida o animar a los niños a comer más, se consideran como un factor en el peso de los niños.

Loth y colegas deseaban observar un grupo diverso de padres y adolescentes para ver si las conductas alimentarias de los padres se relacionaban realmente con el peso de los adolescentes.

Los ejemplos de las conductas restrictivas incluyen respuestas positivas a declaraciones como "me aseguro de que mi hijo no coma demasiados dulces" o "si no guío o regulo la alimentación de mi hijo, comería demasiado de su alimento favorito".

Los ejemplos de las conductas de presión para comer incluyen respuestas positivas a declaraciones como "mi hijo siempre debe comerse toda la comida del plato" o "si mi hijo dice que no tiene hambre, intento que coma de cualquier forma".

Los investigadores hallaron que las conductas alimentarias restrictivas eran más comunes entre los padres que tenían hijos con sobrepeso u obesos. Las conductas alimentarias de presión para comer eran más comunes entre los padres con hijos de peso normal.

Todos los expertos coinciden en que hay formas mejores para que los padres modelen unas conductas alimentarias saludables.

"Los niños comen como sus padres. Tiene que modelar el control de la porción y unas buenas opciones nutricionales", aconsejó Hobaugh. "La familia entera debe tomar una decisión en conjunto de aumentar la cantidad de frutas y verduras, y de reducir las calorías vacías de las bebidas".

"Los padres deben permitir a sus hijos tener libertad cuando comen", añadió Loth. "Los padres pueden controlar los tipos de comida que hay en la mesa, y poner muchas opciones saludables. Entonces, deje que el niño elija cuánto desea comer. Permítales que regulen su propia ingesta".

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