Log in

¿Cómo hacer que mi hijo coma bien?

Corregir comportamientos alimentarios y enseñar hábitos saludables a nuestros hijos, evitando así trastornos en la edad adulta relacionados con la  alimentación como la obesidad, diabetes o hipertensión, entre otras enfermedades, es una etapa clave para toda familia.

¿Cómo hacer que mi hijo coma bien?

  • Involucre al niño en los preparativos de la comida (ayudar a hacer la lista de la compra, ir al mercado, mezclar, limpiar o preparar los ingredientes, diseñar el menú, poner la mesa, recogerla…).
  • Presente los platos de forma atractiva. La decoración, los cubiertos, las texturas y olores atraen la atención de los niños. Puede aprovechar los cortes para elaborar dibujos en los platos.
  • Varíe el menú diariamente. El aburrimiento le quita apetito al niño. El menú debe ser atractivo y variado, evitando siempre las grasas trans y limitando los dulces y los alimentos calóricos. No olvide incorporar alimentos prodigiosos como las zanahorias, cítricos, tomates, vegetales de hoja verde y legumbres.
  • Controle cuanto beben en las comidas. Beber agua, jugo o refresco durante las comidas no es aconsejable. Deben beber agua entre comidas y evitar los refrescos y jugos azucarados.
  • Converse sobre las golosinas. Más allá de prohibirlo, establezca las cantidades máximas y horarios para las golosinas, y explíqueles que el consumo excesivo de galletas, patatas fritas, caramelos y otros dulces perjudica su salud y sus dientes.
  • Cree una rutina de alimentación. Los niños en fase preescolar deben hacer de cinco a seis comidas al día con horarios regulares. Evita que el niño coma entre las comidas programadas. Cuando no quiera comer más, no le dé nada hasta la próxima comida, ni le sustituya los alimentos programados en el menu por leche u otra cosa.
  • Incorpore nuevos alimentos. El pequeño debe probar el alimento nuevo varias veces al día, aunque sea muy poquito, para que se acostumbre al nuevo sabor. Debe probar de 8 a 10 repeticiones. Si no funciona, cambie la forma de preparación. Si lo sigue rechazando, busque entonces un alimento de composición nutricional similar y sustitúyalo.
  • Fomente la autonomía del niño. Enséñele e incentívelo a comer solo y a que sea él quien ponga en su plato los alimentos, para que aprenda a elegir y disfrutar comiendo.
  • Respete y entienda cuando el niño no quiera comer más. No debe obligarle a comerse todo, lo ideal es servirle poco y cuando lo termine, preguntarle si quiere más. El apetito es variable, puede comer más un día y menos otro; el cansancio físico o psíquico, así como el calor, son factores que afectan el apetito. No le regañe por ello.
  • Debe inculcarle que la alimentación es un placer e implica un momento de concentración. Para ello, el momento de la comida debe ser divertido, agradable y relajado. Intente comer en familia varias veces a la semana, conversen de lo que han hecho durante el día y planeeen nuevas actividades. No lleve a la mesa juegos, consolas, libros, ni nada que los aleje del principal objetivo, que es comer correctamente.
  • Reconozca cualquier avance con la comida. Si prueba algo nuevo, si ayuda en la mesa, si no se levanta, debe ser elogiado. Si por el contrario, el comportamiento no es el adecuado, no haga caso, siga con la conversación o con la comida. Nunca use el postre como premio, es una recompensa que le llevará a trastornos alimenticios en el futuro.
  • Sirva de ejemplo. Los niños aprenden imitando no sólo lo que comen los demás, sino también cómo se comportan y relacionan en la mesa. Los niños que participan en la comida familiar comen más alimentos saludables.

La educación nutricional exige de los padres paciencia, dedicación, dar ejemplo, no hacer concesiones inaceptables y un cierto respeto por el apetito del niño, siempre que su crecimiento y desarrollo sean normales. Una alimentación correcta desde la infancia los protegerá durante su vida adulta.