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Atención con los analgésicos

Los analgésicos que tan fácilmente muchas personas consumen para aliviar ciertos padecimientos, sin prescripción médica, al igual que cualquier otro grupo de fármacos tiene sus efectos secundarios y contraindicaciones.

Este grupo de fármacos se utiliza para disminuir la inflamación, bajar la fiebre, y aliviar el dolor en huesos, articulaciones, músculos y órganos.

 

Los más comunes dentro de este grupo son el ácido acetilsalicílico, el paracetamol, el ibuprofeno y el naproxeno. Algunos de los más fuertes incluyen químicos procedentes del opio, como la morfina y codeína.

 

Repasemos sus efectos secundarios.

 

El paracetamol, el ibuprofeno, el ácido acetilsalicílico y el naproxeno alteran el equilibrio de los ácidos digestivos, con lo cual favorecen la irritación de las mucosas y la aparición de diversos trastornos digestivos:

 

·Náuseas y vómitos

·Diarreas

·Ardor y reflujo

·Estreñimiento

·Dolor abdominal

·Hemorragias intestinales

·Falta de apetito

·Erupciones en la piel

·Mala coagulación

 

En cuanto a aquellos derivados del opio, los cuales disminuyen la actividad neuronal, pueden provocar:

·Adicción

·Nerviosismo y ansiedad cuando se suspende su uso

·Estreñimiento, principalmente la codeína

 

Los analgésicos también tienen sus contraindicaciones:

  • Personas con comportamiento adictivo. Quienes fuman o beben mucho alcohol, deben ser evaluados antes de utilizar medicamentos con morfina o codeína.
  • Embarazadas y durante la lactancia. Estas sustancias atraviesan la placenta y llegan al feto, por lo que pueden afectar su crecimiento, y es muy probable que lleguen a la leche materna y, por tanto, al bebé lactante.
  • Enfermedades virales. El ácido acetilsalicílico no debe ser usado en menores de 15 años que padezcan varicela, rubéola, influenza y otras enfermedades virales, pues correrían el riesgo de contraer el síndrome de Reye, que afecta al hígado y cerebro.
  • Pacientes de gastritis y úlcera gástrica. Los analgésicos empeoran estos padecimientos.
  • Pacientes hepáticos. Altas dosis o el uso prolongado de algunos analgésicos, como el ibuprofeno y el paracetamol, pueden provocar problemas en el hígado. Quienes ya padecen enfermedades relacionadas con el hígado deben evitarlos.
  • Pacientes con problemas de coagulación o que se vayan a someter a cirugía deben consultar a su médico si pueden consumir ácido acetilsalicílico.

A todo esto hay que añadir, que es muy importante no combinar fármacos sin antes consultarlo con su médico, y estar siempre atentos a cualquier reacción secundaria, la cual se debe notificar de inmediato a un especialista, para evitar complicaciones mayores.