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especial neuro

Ansiedad: ¿normal o patológica?

Hay situaciones que inevitablemente despiertan ansiedad: al comenzar un nuevo trabajo, la universidad, los preparativos de un matrimonio, de unas vacaciones, de una cita esperada, los exámenes, un juicio, una apuesta, un inicio en cualquier ámbito.

Sentir ansiedad es normal y forma parte del bagaje de emociones con manifestaciones orgánico-fisiológicas que le son propias. Forma parte de los recursos de que disponemos para hacer frente, con el cuerpo y la mente, a situaciones que se nos presentan como nuevas o desconocidas. Parte de nuestras herramientas adaptativas, nuestra lupa de análisis y llave de ajuste.

Pero entre la ansiedad normal y el trastorno de ansiedad hay marcadas diferencias. Una herramienta que nos ayuda a superar obstáculos y seguir se puede convertir en un freno que se sufre de manera impensada, y con un carácter que lo aleja de toda decisión voluntaria: la obligatoriedad, la inevitabilidad de los síntomas.

Los trastornos de ansiedad conllevan un incremento irracional de ansiedad, implican un desgaste corporal y una amplia gama de limitaciones a cuestiones que pueden ser absolutamente cotidianas, inofensivas o necesarias. Cuando la vida cotidiana de una persona se encuentra limitada nos encontramos frente a algún tipo de trastorno de ansiedad, que unido al malestar que acompaña el despliegue sintomático, se transforman en una situación de sufrimiento.

Las formas del trastorno de ansiedad dependen de la naturaleza sintomática del cuadro.

El primero es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), que como indica su nombre, se trata de un estado de ansiedad general, permanente. Las preocupaciones se presentan angustiosamente por cualquier motivo gran parte del día, todos los días dependiendo de la gravedad del cuadro. Lo que marca la diferencia con un estado de preocupación normal, es el monto de ansiedad que se genera, desproporcionado a la causa, y la repetición de la secuencia. Quienes lo padecen, sufren de complicaciones en el sueño, en la alimentacióny en aspectos orgánicos; y su estado general sufre el impacto debilitador de la ansiedad.

Sus principales señales son:

· Estado de ansiedad constante.
· Preocupación por cualquier cosa, de forma excesiva (situación económica, salud, trabajo, pareja, aspectos sociales, etc.).
· Duración sostenida por varios meses.
· A raíz de estas preocupaciones surgen dificultades en la vida cotidiana.
· Problemas de sueño, contracturas musculares, fatiga o cansancio.
· Dificultad en la concentración, irritabilidad.

Otro trastorno, es el trastorno de pánico. Las sensaciones que acompañan esta forma de trastorno, son de naturaleza ampliamente perturbadora ya que el ataque presenta una serie de síntomas muy marcados, que quienes lo padecen,  lo describen como una sensación de muerte. Los ataques empiezan y terminan de manera repentina e involucran una amplia gama de sintomatología orgánica. En muchos casos este trastorno puede acompañarse con agorafobia y puede inclusive, alimentar el desarrollo de patologías asociadas como fobias, depresión, etc.

Sus señales abarcan:
· Episodios de corta duración (de 2 a 10 minutos aproximadamente) y alta intensidad.
· Miedo, terror.
· Taquicardia, dolor en el pecho.
· Dificultades para respirar.
· Temblores, mareos, inestabilidad.
· Sensación de asfixia, desmayo, estremecimientos.
· Hormigueos o entumecimientos.

Las fobias son otro trastorno. Existen diferentes y todas comparten algo de la sintomatología y el comportamiento de la persona que lo padece hacia aquello que la provoca. El temor irracional y paralizante es característico de este trastorno. Las fobias pueden llegar a perturbar el normal desarrollo de la vida

- Fobia específica: el miedo se asocia a un objeto o una situación específica, es determinada. Las más comunes: animales, espacios cerrados, alturas, aviones, sangre, objetos punzantes, espacios abiertos, medios de transporte. No sólo enfrentar uno de estos objetos desencadena el pánico, incluso imaginarlo o pensarlo puede desencadenar los síntomas fóbicos.

- Fobia social: el miedo se despierta en situaciones sociales, el temor a pasar vergüenza en situaciones que involucren a otros. Las más comunes: hablar en público, acudir a fiestas.

- Agorafobia. Se reconocen con facilidad por la incongruencia de la reacción y sus manifestaciones físicas de ansiedad, siempre en relación al objeto o situación determinada

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por las obsesiones de que es objeto quien lo padece. Son pensamientos irracionales, repetitivos y penosos, ajenos a la voluntad de la persona y de contenido variable, incluso totalmente absurdo. Además de los pensamientos están los rituales, con el mismo nivel de incontrolabilidad, y las compulsiones que en realidad son intentos de aliviar lo que provocan las obsesiones.La duda constante es también una característica de este cuadro.

Lo más frecuente: obsesión por la limpieza, la pureza, la certeza de haber llevado a cabo un acto, el riesgo de no efectuar otro, el orden, pensamientos que atentan contra los principios, moral, religión, etc. de la persona, temor a dañar a alguien cercano, temor a decir cosas inadecuadas en situaciones inadecuadas, chequeos continuos de una acción, temor a las contaminaciones, etc.

Cuando comprobamos la presencia de un trastorno de ansiedad, debemos delimitar diagnósticamente de qué tipo se trata. Muchas veces, un trastorno de ansiedad se está acompañado por otras enfermedades como depresión, trastornos alimenticios, abuso de sustancias, alcoholismo, variadas adicciones, estado de ánimo variable, etc.