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¿Cuáles son los posibles riesgos asociados al consumo de aceite de hígado de tiburón?

Si bien hay estudios que indican que el aceite de hígado de tiburón puede ser beneficioso para ciertas condiciones de salud, todavía no hay suficiente información para determinar si el aceite de hígado de tiburón es completamente seguro, por lo que es muy importante antes de tomar este suplemento, conocer sus efectos secundarios y consultar con un profesional médico para minimizar posibles riesgos a su salud.

La Administración de Alimentos y Medicamentos no rige ni regula estrictamente hierbas o suplementos, por lo que no hay garantía de seguridad, resistencia o pureza y los efectos secundarios pueden variar.

Las siguientes condiciones pueden ser potencialmente graves:

  • Dosis demasiado altas para experimentar una reducción de la presión arterial pueden causar un mayor riesgo de sangrado. Por lo tanto, es necesario consultar con un profesional médico antes de tomar este tipo de suplemento.
  • Estudios científicos han demostrado que las personas que toman cantidades excesivas de aceite de hígado de tiburón experimentan un empeoramiento en los niveles de lipoproteínas de baja densidad, que es el colesterol “malo”.
  • Las personas que toman medicamentos para el corazón y consumen también aceite de hígado de tiburón como protección secundaria, corren un mayor riesgo de experimentar los efectos secundarios de los medicamentos y terapias tradicionales del corazón.
  • Las personas que tienen alergias o son hipersensibles a los peces no deben tomar aceite de hígado de tiburón. Se han reportado casos de anafilaxia y erupción cutánea en personas alérgicas a los frutos secos o ciertos ácidos alfa-linolénico o ácidos grasos omega-3 (ambos contenidos en los suplementos de aceite de hígado de tiburón) que se obtienen de las nueces a las que son alérgicas.

Otros efectos secundarios incluyen, además de un olor desagradable, eruptos, acidez estomacal, fuerte sabor en la parte posterior de la garganta, náuseas, gases, hinchazón y dolor de estómago e, incluso, diarrea y heces blandas.

Su consumo durante el embarazo y la lactancia debe ser evaluado por el médico, pues no existen estudios al respecto; y de manera similar, el uso de cápsulas de aceite de hígado de tiburón en niños carece de estudios.

Actualmente no se cuenta con suficientes evidencias sobre la posible interacción del aceite de hígado de tiburón con alimentos, medicamentos, hierbas y otros suplementos. Los estudios realizados a la fecha se consideran incompletos.