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Aléjese de estos alimentos no saludables

  • Published in Nutrición

Ya nos hemos referido con anterioridad a muchos de estos alimentos por separado, informándoles en detalle las razones por las cuáles son considerados no saludables.

Hoy le recopilamos los alimentos menos saludables según los expertos.

- Azúcares. El azúcar blanca, los siropes, la sacarina, la glucosa, la maltosa y la dextrosa no son beneficiosos para su organismo. Están en productos refinados e integrales de pastelería, galletas, algunos cereales y panes, refrescos, salsas y embutidos, y en otros muchos productos.

Primero que nada, tenga presente que el azúcar no aporta nutrientes a nuestro organismo, al contrario, nos priva de sustancias tan importantes como las vitaminas B, calcio, magnesio y cromo, entre muchos otros.

Entendamos ahora como funciona la regulación de la glucosa de la sangre, y por ende el efecto de estas sustancias en nuestro cuerpo:

El organismo necesita glucosa para cumplir todas sus funciones, y estas provienen de los carbohidratos complejos que consumimos durante el día. En la mañana, cuando recién nos despertamos, nuestro nivel de glucosa es bajo ya que hemos estado sin comer muchas horas, desde el día anterior. Si optamos por un desayuno basado en carbohidratos completos, proteínas y grasas como, por ejemplo, leche o yogur de soja, copos de quinoa, semillas, frutos secos y una pieza de fruta, veremos que la fibra y combinación de los nutrientes contenidos en estos alimentos, provocaran que el metabolismo genere una producción constante de glucosa y, por ende, de energía.

Ya próximo al horario de almuerzo, debido al desgaste de energía, sentiremos sensación de hambre.

Si en ese momento nos alimentamos por ejemplo con una sopa de verduras, lentejas con arroz y una ensalada con semillas y frutos secos, generamos nuevamente glucosa y energía duradera que nos acompañará hasta la hora de la cena, donde este proceso se volverá a repetir, y por tanto contaremos con energía equilibrada a lo largo de todo el día.

Si muy por el contrario, optamos por escoger un desayuno que incluya por ejemplo café con azúcar, galletas y zumo de naranja, los niveles de glucosa subirán de forma rápida y desproporcionada.

Cuando esto sucede, el páncreas produce insulina, para bajar la glucosa, causando una reacción muy rápida acompañada de síntomas de agotamiento, irritabilidad, falta de concentración, sueño, mareo, malestar general y necesidad de comer dulce, o tomar otro café. Si volvemos a comer algo dulce, la glucosa volverá a subir desproporcionadamente produciendo otra descarga de insulina, y se repetirá el mismo ciclo, causando un desequilibrio generalizado en todo el organismo. Por otro lado, cuando los niveles de glucosa en la sangre están bajos, la producción de histamina aumenta y su exceso puede provocar inflamación crónica, alergias, asma, migrañas, problemas intestinales, depresión, artritis y un sinnúmero de síntomas.

- Grasas saturadas, hidrogenadas y aceites fritos de semillas. Se encuentran en el queso, leche, carne roja, margarina, comida preelaborada y bollería.

El cuerpo necesita cierto tipo de grasas para cumplir una serie de funciones vitales, y son los denominados ácidos grasos esenciales, indispensables para reducir el peligro de cáncer, enfermedades cardiovasculares, problemas hormonales, alergias, artritis, depresión, y problemas de la piel, entre otros.  Estas grasas el cuerpo no las fabrica, deben ser adquiridas a través de la dieta y se dividen en dos familias, Omega 3 y Omega 6. Se encuentran en las semillas, frutos secos y pescado, los cuales La persona que no come estos alimentos regularmente, corre el riesgo de sufrir sus deficiencias.

Las grasas poliinsaturados que están, por ejemplo, en el aceite de girasol, sésamo o lino, cuando son sometidas a altas temperaturas, como al freirlos, cambia su estructura molecular y se convierten en toxinas o radicales libres. Lo mismo sucede, cuando se les añade hidrógeno para convertirlas en sólidos (grasas hidrogenadas), como es el caso de la margarina. Cuando se transforma su estado molecular, el cuerpo no las reconoce como nutrientes y, por tanto, no puede hacer uso de ellos.

Además, estas grasas tóxicas bloquean la capacidad del organismo de metabolizar las grasas poliinsaturadas saludables provocando inflamación y otros síntomas.

Los productos lácteos y la carne, contienen grasa denominada ácido araquidónico.  Esta grasa también bloquea la habilidad del cuerpo de usar adecuadamente los aceites poliinsaturados y favorece la inflamación.

Lo recomendable es usar aceite de oliva para cocinar y en crudo, y aceites de semillas prensados en frío, exclusivamente, para su consumo en crudo.

- Productos lácteos. Como mencionamos anteriormente,los lácteos tienen un alto contenido de grasas saturadas y proinflamatorias, perjudiciales para la salud.

Al nacer, nuestro aparato digestivo no está formado, y, por tal motivo, es importante la leche materna, para que sus nutrientes sean absorbidos a través de la porosidad intestinal propia del recién nacido.

Una vez que empiezan a brotar los dientes, perdemos la enzima que digiere la leche, y ya estamos preparados para incorporar ciertos sólidos. Es en este mismo momento se introduce generalmente la leche de vaca, y sin darnos cuenta, comienza una gran cantidad de problemas de salud e intolerancia que pasan desapercibidos, pero que arrastraremos toda la vida.

La estructura molecular de la leche de vaca es demasiado pesada para el bebé. La leche tiene la capacidad de permeabilizar el aparato digestivo del ternero para que los nutrientes de ésta se absorban debidamente, y este mismo efecto ocurre cuando se alimenta con leche de vaca a un bebé. Debido a esta permeabilidad se absorben las pesadas moléculas de la leche en el organismo del bebé, poniendo al sistema inmunológico en estado de alerta, lo cual puede provocar inflamación crónica, alergias, y su debilitamiento.

Las manifestaciones de intolerancia pueden variar: en un principio, de bebé puede presentar cólicos, problemas de oído y catarros continuos; de niño, los síntomas suelen manifestarse como terrores nocturnos, asma o hiperactividad; en la adolescencia puede aparecer acné, depresión y dolores de cabeza; en la juventud, problemas intestinales y menstruales; en la madurez y vejez, artritis y osteoporosis.

Los productos lácteos producen mucha mucosidad en todo el organismo, bloqueando el sistema linfático y evitando la correcta desintoxicación, bloqueando la absorción intestinal y congestionando el sistema respiratorio.

Los expertos recomiendan sustituir los productos lácteos por productos de soja y avena. Muchos temen a una posible carencia de calcio si eliminan los productos lácteos de la dieta, pero no es así, si bien es cierto que la leche tiene un alto contenido de este mineral, también tiene un bajo contenido de magnesio, el cual es indispensable para la absorción del calcio en los huesos. Para favorecernos de estos dos minerales debemos consumir vegetales verde oscuro, apio, col, brócoli, nabos, olivas, algas, frutos secos, semillas, higos y soya.

- Trigo. Está presente en el pan, bollería y pastas. Tiene un alto contenido de gliadina, una proteína que forma parte del gluten e irrita el sistema digestivo.

Su consumo excesivo puede erosionar la vellosidad intestinal produciendo dolor, inflamación, diarrea,  y/o estreñimiento y otros problemas intestinales y sistémicos, además de que le quita importantes minerales como el magnesio y el zinc al organismo.

Los expertos recomiendan sustituirlo por pan de centeno (con moderación), harina de maíz, soya, copos de arroz, quinoa, pasta de trigo sarraceno.

Si usted trata de evitar estos alimentos en su dieta diaria, de seguro que su organismo le responderá positivamente.