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especial neuro

No dejes que el estrés te controle. Toma las riendas de tu vida!

  • Published in Nutrición

¿Sientes que el tiempo no te alcanza para todo?¿Te cuesta trabajo lograr conciliar el sueño y te despiertas continuamente? ¿Te cuesta trabajo concentrarte y todo te irrita? ¿Te duele la cabeza?… Lo más probable es que estés pasando por un período de estrés.

El estrés es una respuesta global de nuestro organismo cuando nos enfrentamos a una situación amenazadora o desafiante. Esta respuesta es normal y positiva dentro de unos niveles aceptables, pero si se prolonga demasiado tiempo o su intensidad es demasiado alta, puede entonces convertirse en un obstáculo y tener efectos perjudiciales en nuestro organismo. Para muchos, las condiciones de hacinamiento, las presiones económicas, el exceso de trabajo, el ambiente competitivo, etc., son percibidas inconscientemente como amenazas. Esto les lleva a actuar a la defensiva, tornándose irritables y sufriendo consecuencias nocivas al organismo:

  • Elevación de la presión sanguínea (hipertensión arterial)
  • Gastritis y úlceras en el estómago y el intestino
  • Disminución de la función renal
  • Alteraciones del apetito
  • Insonnio
  • Agotamiento

Cómo saber si estamos sufriendo estrés?

A nivel emocional puedes sentir depresión, ansiedad, ira; puedes sentirte preocupado, nervioso, impaciente, irritable y reaccionar con hostilidad ante situaciones que antes no lo hacías, ya sea en tu lugar de trabajo o con tus amigos. Pierdes el sentido del humor, te quedas frecuentemente en blanco y aumentas la frecuencia de ciertas conductas como comerte las uñas, beber o fumar.

A nivel físico puedes tener dolores de cabeza, insomnio, nerviosismo, cansancio, fatiga muscular y taquicardias.

Cómo aprender a controlar el estrés?

  • Toma conciencia de tus pensamientos

Los pensamientos influyen en la valoración que hacemos de las situaciones. Un pensamiento negativo, por ejemplo en una cogestión de trafico “este tráfico de siempre, que obstinado me tiene, voy a llegar tarde…” te hará sentir enojado, nervioso y ansioso, acelerando tu frecuencia cardíaca y tu respiración.

Sin embargo, si tomas otra actitud, pones música en el radio, respiras profundo y piensas “que voy a hacer… no depende de mí, el tráfico es siempre así… mañana salgo 10 minutos antes, no pasa nada, voy a relajarme…”,  no te pondrás de mal humor y no sentirás ansiedad.

  • Busca el lado positivo de las cosas

Aprende de las situaciones; elimina de tu lenguaje palabras como “nunca”, “siempre”, “no puedo”.

  • No te sobrecargues de actividades

Aprende a decir NO, sé realista. Nadie es perfecto y no se puede abarcar todo ni contentar a todo el mundo. Permítete fallar y equivocarte, de los errores se aprende.

  • Cuida tu salud

Duerme las horas que necesite tu organismo, para que puedas manejar las situaciones con la cabeza despejada. Paractica deportes regularmente y cuida tus hábitos alimentarios. No te saltes comidas, ni comas apresuradamente. Recuerda que las drogas o el alcohol no te alivian; no te engañes. Ese alivio momentáneo, te hará depender de ellos y te causará más estrés.

  • Aprende a relajarte

Una de las técnicas más utilizadas es el control de la respiración. Respira profundo, inspirando y manteniendo el aire durante unos segundos y exhalando despacio. Repite estos ejercicios varias veces al día, hasta que logres en momentos de crisis, controlar la ansiedad con esta técnica. Algunas personas toman una ducha, leen un libro, caminan, dan un paseo

  • Aprende a delegar

Busca el apoyo de tus personas más cercanas si lo necesitas, y pide ayuda si sientes que no puedes con todo.

  • Cuida tus relaciones personales

Disfruta de la compañía de otros, pero sin quejas. Reír y compartir con nuestros seres queridos nos hace más fuertes y capaces.

En este alocado vivir en el que estamos inmersos, el estrés es un enemigo astuto y oportunista que obstaculiza nuestra calidad de vida y entorpece nuestra posibilidad de lograr una vida plena y armoniosa. Recuerda que el mantenimiento de la respuesta al estrés por tiempo prolongado o la repetición reiterada supone un desgaste de recursos de nuestro organismo y puede hacerte más vulnerable a las enfermedades.