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Actualidad

Octubre: mes de la prevención del cáncer de mama

Estamos en el “mes rosa”, el mes elegido a nivel mundial para redoblar los esfuerzos en la lucha contra el cáncer de mama y lograr que toda la población se sensibilice ante esta enfermedad, sepan cómo detectarlo oportunamente, conozcan sobre el tratamiento y sus cuidados posteriores.

Las instancias gubernamentales realizan iluminaciones en color rosa sobre edificios representativos para que todos puedan recordar la lucha contra la enfermedad. Instancias públicas, asociaciones civiles y organizaciones de salud, suman esfuerzos para la realización de campañas de detección oportuna.

Nosotros estaremos tocando diversos temas de interés relacionados con el cáncer de mama durante todo este mes en www.DraMaribel.com.

¿Por qué debemos ser buenas personas? Para tener buena salud física y mental y vivir con paz, sosiego y felicidad.

Recientes investigaciones demuestran que ser buenas personas mejora la salud. Las buenas acciones hacia los demás, pueden ser una excelente medicina para nuestra salud física y mental.

La Universidad de Columbia realizó un estudio donde proporcionó una cantidad de dinero para gastar a un grupo de participantes mayores con la presión arterial alta. A la mitad de los participantes se les pidió que gastaran el dinero en ellos mismos, y a la otra mitad que lo gastaran comprando un regalo a un amigo, haciendo una donación a una organización benéfica o simplemente beneficiando a otros de alguna manera con ese dinero.

Al cabo de algunas semanas, los investigadores encontraron que la presión arterial de los participantes que habían gastado el dinero en otros había disminuido significativamente en comparación con los que lo gastaron en ellos mismos y así concluyeron que ayudar a otras personas puede beneficiar nuestra propia salud.

Otro estudio similar, de la Universidad Simon Fraser, demostró que las personas que gastaban en los demás eran mas felices que las que lo gastaban en si mismos. Lara Aknin, autora de este estudio, incluso visitó una pequeña aldea rural en la isla de Vanuatu, en el Pacífico y allí también comprobó cómo la compra de bienes para otros la llevó a emociones más positivas que la compra de bienes para uno mismo.

Estudios neurológicos por su parte han confirmado, que las donaciones caritativas activan los centros de recompensa del cerebro.

Hay que tener en cuenta que existe una diferencia entre complacer a la gente y ayudarla; uno mismo es quien elige cuándo y cómo ayudar, en lugar de ser forzado a ayudar a quien se lo pida, o no hacerlo de corazón. La ayuda motivada de forma autónoma aumenta nuestro bienestar, la otra no. Como todo en la vida, hay que encontrar el equilibrio y aprender a decir NO cuando es necesario.

¿Y qué significa para usted ser buena persona?

Para mí, una buena persona es aquella que muestra paz, amabilidad, bondad, humildad, amor, alegría, paciencia y exhibe lealtad, integridad y dignidad frente a todo; alguien con responsabilidad frente a sí mismo y frente a los demás en todo momento, alguien que no juzga a los demás, y que por el contrario sabe ofrecer perdón y comprensión, alguien que ayuda al prójimo de corazón.

Las buenas personas, sobre todas las cosas, saben respetar a los demás y su respeto nace del respeto hacia ellos mismos, se valoran a si mismos y abren su mente ante la diversidad de pensamientos y opiniones sin hacer a los demás sentirse juzgados. Las buenas personas tienen la capacidad de manejar las discrepancias con otras personas de frente y de manera respetuosa.

Las buenas personas aportan luz; la bondad que ofrecen, siempre les regresa. Lo más importante para ellos no es que le reconozcan lo que son y lo que hacen, sino sentirse cómodos con su propia forma de amar a los demás y a la vida

Ser mejor persona día a día debe ser una de las razones fundamentales de nuestra vida, porque en ausencia de nuestra bondad, no somos nada. De nada nos vale ser exitosos en ciertas áreas de nuestra vida, si no somos dignos de ser llamados amigos, padres, hijos, hermanos, pareja o simplemente ciudadanos. Cuando actuamos bien, las flechas que lanzamos siempre revierten en nosotros estados de paz, sosiego y buena salud física y mental.

 “Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible”

-Mahatma Gandhi-

Ansiedad: ¿normal o patológica?

Hay situaciones que inevitablemente despiertan ansiedad: al comenzar un nuevo trabajo, la universidad, los preparativos de un matrimonio, de unas vacaciones, de una cita esperada, los exámenes, un juicio, una apuesta, un inicio en cualquier ámbito.

Sentir ansiedad es normal y forma parte del bagaje de emociones con manifestaciones orgánico-fisiológicas que le son propias. Forma parte de los recursos de que disponemos para hacer frente, con el cuerpo y la mente, a situaciones que se nos presentan como nuevas o desconocidas. Parte de nuestras herramientas adaptativas, nuestra lupa de análisis y llave de ajuste.

Pero entre la ansiedad normal y el trastorno de ansiedad hay marcadas diferencias. Una herramienta que nos ayuda a superar obstáculos y seguir se puede convertir en un freno que se sufre de manera impensada, y con un carácter que lo aleja de toda decisión voluntaria: la obligatoriedad, la inevitabilidad de los síntomas.

Los trastornos de ansiedad conllevan un incremento irracional de ansiedad, implican un desgaste corporal y una amplia gama de limitaciones a cuestiones que pueden ser absolutamente cotidianas, inofensivas o necesarias. Cuando la vida cotidiana de una persona se encuentra limitada nos encontramos frente a algún tipo de trastorno de ansiedad, que unido al malestar que acompaña el despliegue sintomático, se transforman en una situación de sufrimiento.

Las formas del trastorno de ansiedad dependen de la naturaleza sintomática del cuadro.

El primero es el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG), que como indica su nombre, se trata de un estado de ansiedad general, permanente. Las preocupaciones se presentan angustiosamente por cualquier motivo gran parte del día, todos los días dependiendo de la gravedad del cuadro. Lo que marca la diferencia con un estado de preocupación normal, es el monto de ansiedad que se genera, desproporcionado a la causa, y la repetición de la secuencia. Quienes lo padecen, sufren de complicaciones en el sueño, en la alimentacióny en aspectos orgánicos; y su estado general sufre el impacto debilitador de la ansiedad.

Sus principales señales son:

· Estado de ansiedad constante.
· Preocupación por cualquier cosa, de forma excesiva (situación económica, salud, trabajo, pareja, aspectos sociales, etc.).
· Duración sostenida por varios meses.
· A raíz de estas preocupaciones surgen dificultades en la vida cotidiana.
· Problemas de sueño, contracturas musculares, fatiga o cansancio.
· Dificultad en la concentración, irritabilidad.

Otro trastorno, es el trastorno de pánico. Las sensaciones que acompañan esta forma de trastorno, son de naturaleza ampliamente perturbadora ya que el ataque presenta una serie de síntomas muy marcados, que quienes lo padecen,  lo describen como una sensación de muerte. Los ataques empiezan y terminan de manera repentina e involucran una amplia gama de sintomatología orgánica. En muchos casos este trastorno puede acompañarse con agorafobia y puede inclusive, alimentar el desarrollo de patologías asociadas como fobias, depresión, etc.

Sus señales abarcan:
· Episodios de corta duración (de 2 a 10 minutos aproximadamente) y alta intensidad.
· Miedo, terror.
· Taquicardia, dolor en el pecho.
· Dificultades para respirar.
· Temblores, mareos, inestabilidad.
· Sensación de asfixia, desmayo, estremecimientos.
· Hormigueos o entumecimientos.

Las fobias son otro trastorno. Existen diferentes y todas comparten algo de la sintomatología y el comportamiento de la persona que lo padece hacia aquello que la provoca. El temor irracional y paralizante es característico de este trastorno. Las fobias pueden llegar a perturbar el normal desarrollo de la vida

- Fobia específica: el miedo se asocia a un objeto o una situación específica, es determinada. Las más comunes: animales, espacios cerrados, alturas, aviones, sangre, objetos punzantes, espacios abiertos, medios de transporte. No sólo enfrentar uno de estos objetos desencadena el pánico, incluso imaginarlo o pensarlo puede desencadenar los síntomas fóbicos.

- Fobia social: el miedo se despierta en situaciones sociales, el temor a pasar vergüenza en situaciones que involucren a otros. Las más comunes: hablar en público, acudir a fiestas.

- Agorafobia. Se reconocen con facilidad por la incongruencia de la reacción y sus manifestaciones físicas de ansiedad, siempre en relación al objeto o situación determinada

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por las obsesiones de que es objeto quien lo padece. Son pensamientos irracionales, repetitivos y penosos, ajenos a la voluntad de la persona y de contenido variable, incluso totalmente absurdo. Además de los pensamientos están los rituales, con el mismo nivel de incontrolabilidad, y las compulsiones que en realidad son intentos de aliviar lo que provocan las obsesiones.La duda constante es también una característica de este cuadro.

Lo más frecuente: obsesión por la limpieza, la pureza, la certeza de haber llevado a cabo un acto, el riesgo de no efectuar otro, el orden, pensamientos que atentan contra los principios, moral, religión, etc. de la persona, temor a dañar a alguien cercano, temor a decir cosas inadecuadas en situaciones inadecuadas, chequeos continuos de una acción, temor a las contaminaciones, etc.

Cuando comprobamos la presencia de un trastorno de ansiedad, debemos delimitar diagnósticamente de qué tipo se trata. Muchas veces, un trastorno de ansiedad se está acompañado por otras enfermedades como depresión, trastornos alimenticios, abuso de sustancias, alcoholismo, variadas adicciones, estado de ánimo variable, etc.

 

 

 

¿Cuántas tazas de café al día son seguras para el corazón?

Un nuevo estudio realizado por la Queen Mary University of London, presentados en la Conferencia Anual de la Sociedad Cardiovascular Británica celebrada en Mánchester, demuestran que el café no es tan malo como se pensaba para el corazón, ni para las arterias.

La investigación incluyó a personas que beben hasta un máximo de 25 tazas al día, pero el consumo promedio entre el grupo con mayor consumo de café fue de cinco tazas diarias. Aunque el estudio excluyó a quienes tomaban más de 25 tazas diarias, los autores señalaron que incluso entre las personas que tomaban hasta 25 tazas, no existía una relación con el endurecimiento de las arterias

Un estudio anterior publicado rpor el American Journal of Clinical Nutrition, que evaluó a más de 347.000 individuos, concluyó por su parte, que consumir menos de 6 tazas de café al día no tiene perjuicios para la salud, y consideró que superar esa medida, aumentaría en un 22% el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Esta nueva investigación descarta uno de los posibles efectos perjudiciales del café en las arterias.

La obesidad reduce la vida en hasta cuatro años

Los adultos estadounidenses obesos mueren en promedio cuatro años antes que los que tienen un peso normal, y los adultos obesos de mediana edad se enfrentan al mayor riesgo de una muerte precoz, sugiere un estudio reciente.

Los hallazgos no sorprendieron a una experta.

"A medida que vemos la epidemia de obesidad crecer, debemos comprender las inmensas implicaciones, no solo sobre las enfermedades crónicas, sino también el efecto sobre la esperanza de vida", advirtió la Dra. Suzanne Steinbaum, cardióloga preventiva del Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York.

"Es hora de tratar la obesidad como una enfermedad médica, porque al igual que otras enfermedades crónicas, provoca una muerte prematura", afirmó Steinbaum, quien no participó en el estudio.

Hallaron que la obesidad se asociaba con un aumento de al menos un 20 por ciento en el riesgo de muerte por todas las causas, o por enfermedad cardiaca. En general, los adultos obesos murieron 3.7 años antes de todas las causas y 1.7 años antes por enfermedad cardiaca, en comparación con los adultos de peso normal.

El estudio halló que el riesgo era el más alto entre los adultos obesos de 45 a 64 años de edad, que murieron 7.1 años antes de todas las causas y hasta 12.8 años antes por enfermedad cardiaca.

Kelly Hogan es dietista clínica del Hospital Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York. Advirtió que el impacto sanitario de la epidemia de obesidad de EE. UU. podría ser incluso mayor en el futuro.

"Dada la prevalencia de la obesidad entre los niños y los adultos jóvenes, una intervención temprana es absolutamente esencial para evitar que esta tendencia aumente exponencialmente a medida que estas poblaciones continúen envejeciendo", planteó Hogan. Gastar más recursos para educar a los estadounidenses sobre una alimentación saludable podría hacer mucho por salvar vidas, añadió.

Steinbaum se mostró de acuerdo en que hay que hacer más. "A medida que pase el tiempo y la obesidad aumente, la esperanza de vida se reducirá", lamentó. "La carga sobre el sistema sanitario aumentará".

El estudio aparece en la revista American Journal of Public Health.

Es vital seguir una dieta equilibrada, y acudir a un nutricionista experto que te podrá trazar un plan integral, realista y alcanzable, sin comprometer tu salud.

Colesterol y presión arterial elevados antes de los 40 complica la salud cardíaca más adelante.

Los resultados de una reciente investigación publicada en Journal of the American College of Cardiology, se suman a la evidencia acumulada de que la edad adulta joven es un período crítico en el que la presión arterial alta o el colesterol son especialmente dañinos.

Un total de 36.030 participantes fueron incluidos en el análisis. Durante un período de seguimiento de 17 años, hubo 4.570 incidentes de enfermedad coronaria (EC) incidentes, 5.119 eventos de insuficiencia cardíaca y 2.862 eventos de accidente cerebrovascular. Las mediciones promedio de PAS, PAD, LDL y HDL desde la edad adulta se correlacionaron fuertemente con los promedios de vida posteriores. El aumento de LDL durante la edad adulta joven se asoció con un aumento del 64 por ciento en el riesgo de enfermedad coronaria, independientemente de las exposiciones posteriores a la vida. Las altas PAS y PAD en la edad adulta joven se asociaron de forma independiente con un aumento del riesgo de insuficiencia cardíaca del 37 y el 21 por ciento, respectivamente.

Un colesterol alto y unas cifras de tensión arterial elevadas antes de los 40 años pudieran hacer que nuestra salud de mayores, sea más complicada independientemente de la exposición posterior a factores de riesgo

Mantener los niveles óptimos de presión arterial y colesterol durante la edad adulta joven podría proporcionar beneficios sustanciales de prevención de enfermedades cardiovasculares», señala Andrew E. Moran, de la Universidad de Columbia y autor principal del estudio.

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