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Costumbres que nos "suman años".

El estrés genera radicales libres que oxidan las células. Por eso es importante contrarrestarlo con el consumo de cereales integrales.

Cuando nos entregamos a placeres poco saludables, es cuestión de tiempo para que nos pasen factura. Y curiosamente, mientras compramos cremas antiedad y nos pintamos el pelo para vernos más jóvenes, perpetuamos hábitos que sepultan ese anhelo de que nos quiten años.

Aunque antes los médicos nos decían que para vernos más jóvenes teníamos que atender la alimentación o el ejercicio específicamente, hoy varios estudios confirman el impacto positivo que también tienen situaciones como vivir en pareja o sentirnos plenos y felices.

Tal vez analizar esos hábitos en las personas que nos rodean nos ayuda a entender por qué unos se ven más jóvenes que otros, y cómo incluso individuos personas menores que nosotros parecen nuestros hermanos mayores.

No hay un método riguroso para saber si nuestro cuerpo es más o menos joven biológicamente, pero varios test coinciden en preguntas muy similares, pues los estudios ya determinaron cuáles son los hábitos que más envejecen.

Antes de que se aventure a hacer un cálculo de su edad biológica, échele un vistazo a la siguiente información y podrá determinar cuál es su tendencia.

¿Come o se alimenta?

Alimentarse es muy distinto a comer, porque la primera opción consiste no solo en la comida que ingiere, sino en general, con qué alimenta su mente y qué tipo de información consume; porque realmente esta puede llegar a ser tan chatarra como ciertos alimentos o como los pensamientos negativos que aumentan peligrosamente los niveles de estrés.

Sin embargo la dieta es indispensable, porque claro, como ocurre con cualquier otra máquina, el combustible que usted le dé a su cuerpo marcará la diferencia a la hora de verse más o menos joven. Comer carnes rojas y otros productos ricos en grasa saturada como los lácteos, por ejemplo, promueve un envejecimiento prematuro del cerebro.

Consumir exceso de sal o de azúcar también es una mala decisión. La primera le deshidratará más fácilmente, elevará su presión arterial y sobrecargará sus riñones. La otra, la dulce, acelera el envejecimiento porque acaba con el colágeno y potencia la presencia de los radicales libres, sustancias que afectan prematuramente a las células del cuerpo.

¿Se las da de “mujer maravilla”?

El estrés se volvió tan común, que ahora es tomado a la ligera por muchos. Sin embargo, es necesario enfatizar en que, sin darnos cuenta, puede ocasionar daños muy serios. Sobrecargarse de responsabilidades, de situaciones y de un montón de cosas, es una pésima decisión. Algunas veces, acciones tan sencillas como aprender a delegar funciones o no exigirse hasta el punto de “darse látigo cada día”, la salvarán de algunas arrugas.

Al igual que pasa con el azúcar, el estrés aumenta la producción de radicales libres, unos agentes capaces de dañar las células hasta la máxima expresión –incluso producen enfermedades como el cáncer-. También incide en los ciclos de sueño, otro factor determinante para que nuestro organismo no envejezca aceleradamente.

Dormir menos de siete horas tampoco es una buena idea, porque no solo la hará ver ojerosa y cansada en la mañana sino que reducirá notablemente su lucidez y calidad de vida. Así que no se vale robarle horas al descanso para hacer las tareas que no logró terminar en el día. Si no tiene por lo menos siete horas de sueño, empiece a sumarle años a su edad.

¿Algunas veces se mueve?

Es suficiente con que, debido a su trabajo, pase buena parte del día sentada; pero si a eso le suma que no se baja del carro ni para ir a la tienda y usa el ascensor para llegar a un segundo o tercer piso…

El sedentarismo va en contra de lo que ha sido la lógica de nuestra evolución, y hasta ahora estamos calculando sus consecuencias. Además de ser una de las causas que más ha aumentado los índices de obesidad, no ejercitarse nos puede provocar enfermedades renales, cardiovasculares y otras asociadas como la diabetes. Por supuesto, cualquier enfermedad tiene la capacidad de envejecernos, así que el estado de salud es un buen indicio de cómo anda nuestra edad biológica.

Los estudios han demostrado que las personas que se ejercitan mínimo tres veces a la semana durante 30 minutos cada vez, tienen mayores probabilidades de vivir con una calidad mucho mejor hasta diez años más.

Aunque verse más joven también depende de la genética, otra clave es ser conscientes de que hábitos como fumar, tomar y consumir en exceso alimentos enlatados, nos hacen más viejas de lo que dice la cédula.

Pero si quiere hacerse una idea más exacta de cuál es su edad real, les aconsejamos probar con el test de Onmeda www.onmeda.es/test/edad_biologica_calculadora.html; después de responder solo 10 preguntas muy fáciles, éste le dará un aproximado de su edad biológica real.

Este contenido ha sido publicado originalmente en Vanguardia.com en la siguiente dirección: http://www.vanguardia.com/entretenimiento/revista-nueva/306964-costumbres-que-nos-suman-anos. Si está pensando en hacer uso del mismo, recuerde que es obligación legal citar la fuente y por favor haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. Vanguardia.com - Galvis Ramírez y Cía. S.A.



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  • Comer frutas, verduras y hortalizas.
  • Evitar el alcohol.
  • Utilizar productos de uso tópico para hidratar la piel de forma externa.
  • No tomar el sol entre las 12 y las 4 de la tarde y usar siempre protector solar con filtro UVA y UVB.

 

Almorzar tarde podría significar perder menos peso

Las personas a quienes les gusta comer el almuerzo tarde podrían tener más problemas para bajar de peso que las que comen antes, sugiere un estudio reciente.

Los investigadores hallaron que de 420 personas en un programa para perder peso, los que comían el almuerzo tarde perdieron alrededor de 25 por ciento menos peso que los que usualmente almorzaban antes de las 3 p.m.

Los hallazgos, que aparecen en la revista International Journal of Obesity, vienen con ciertas advertencias, ya que los participantes del estudio eran de España, donde el almuerzo es la comida principal del día.

No está claro si los hallazgos aplicarían a un país como Estados Unidos, donde la mayoría de personas comen un almuerzo ligero y donde la comida principal es la cena, señaló el investigador principal Frank Scheer, profesor asistente de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

Es una creencia común que es mejor comer la comida principal más temprano en el día. Scheer apuntó al adagio popular de desayunar como un rey y cenar como un mendigo. Pero no ha habido mucha evidencia científica de que el momento en que se consume la comida principal importe en la batalla contra la grasa.

"Se trata del primer estudio a gran escala y a largo plazo en mostrar que es un factor importante para que las personas con sobrepeso y obesa tengan éxito al perder peso", apuntó Scheer.

No se sabe con certeza por qué un almuerzo tardío podría relacionarse con una pérdida de peso más lenta. Pero una posibilidad es que al menos algunos de los que comen el almuerzo tarde esperan demasiado tiempo entre comidas, lo que podría tener efectos sobre el metabolismo.

Algunos estudios han sugerido que programar las comidas con regularidad (comer cada tres a cuatro horas) podría ayudar en el control del peso, anotó Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis.

En este estudio, el grupo que comía el almuerzo tarde tenía más probabilidades de comer un desayuno ligero o de no desayunar en lo absoluto. Casi el 7 por ciento de los que comían el almuerzo tarde lo hacían, frente a menos del 3 por ciento de los que comían el almuerzo antes.

Así que los hallazgos muestran una "conexión potencial entre esperar demasiado entre comidas y el aumento de peso", señaló Diekman, quien no participó en el estudio. "Pero dado el diseño del estudio, se necesitan más estudios para determinar si hay una conexión causal".

El problema es que las personas que esperan para almorzar quizás sean distintas de otras que hacen dietas de varias formas, incluso en formas que podrían entorpecer su pérdida de peso.

El equipo de Scheer tomó en cuenta algunas de esas posibilidades. Hallaron que los grupos que comían el almuerzo temprano y tarde consumían un número parecido de calorías y quemaban una cantidad similar (según los niveles de actividad que reportaron). Los dos grupos también dormían, en promedio, más o menos durante el mismo tiempo cada noche, lo que es importante dado que la pérdida de sueño se ha relacionado con un mayor riesgo de obesidad y menos éxito al perder peso.

Los hallazgos se basan en 420 adultos españoles con sobrepeso y obesos que participaron en un programa de cinco meses para perder peso. Se les animó a consumir una dieta mediterránea tradicional, que incluye bastante pescado, aceite de oliva, verduras y granos integrales, pero poca carne roja y mantequilla.

Al final, la mitad del grupo que usualmente almorzaba después de las 3 p.m. perdió un promedio de casi 8 kilos (17 libras). Esto es en comparación con 10 kilos (22 libras) en el grupo que almorzaba temprano.

Por ahora, los hallazgos actuales concuerdan con la investigación en animales que muestra que el horario de las comidas parece afectar al peso, comentó Scheer.

Quizás tenga que ver con los efectos sobre los ritmos circadianos del organismo, que influyen sobre una variedad de funciones, entre ellas el ciclo del sueño y la vigilia y el metabolismo. En el cerebro hay un "reloj maestro" que coordina esos ritmos, pero también hay "relojes periféricos" en los tejidos y células de todo el cuerpo, explicó Scheer.

 

Ansiedad: ¿normal o patológica?

Hay situaciones que inevitablemente despiertan ansiedad: al comenzar un nuevo trabajo, la universidad, los preparativos de un matrimonio, de unas vacaciones, de una cita esperada, los exámenes, un juicio, una apuesta, un inicio en cualquier ámbito.

Sentir ansiedad es normal y forma parte del bagaje de emociones con manifestaciones orgánico-fisiológicas que le son propias. Forma parte de los recursos de que disponemos para hacer frente, con el cuerpo y la mente, a situaciones que se nos presentan como nuevas o desconocidas. Parte de nuestras herramientas adaptativas, nuestra lupa de análisis y llave de ajuste.

Claves para la inocuidad de los alimentos

La Organización Mundial de la Salud publica las Cinco claves para la inocuidad de los alimentos, dondeofrece a los vendedores y consumidores orientaciones prácticas sobre cómo manipular y preparar los alimentos:

  • Mantener la limpieza
  • Separar alimentos crudos y cocinados
  • Cocinar los alimentos completamente
  • Mantener los alimentos a temperaturas seguras
  • Usar agua y materias primas inocuas

 

Hoy 7 de abril es el Día Mundial de la Salud, y el tema de este año 2015, es precisamente la Inocuidad de los Alimentos, con el objetivo de fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de todos los sectores del gobierno, campesinos, fabricantes, minoristas, profesionales sanitarios y consumidores.

Los alimentos insalubres se relacionan con la muerte de casi 2 millones de personas al año, principalmente niños. Los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer. De ahí la importancia de la inocuidad de los alimentos, y tomar conciencia cada cual del papel que puede desempeñar para que todos tengamos confianza en que los alimentos que nos llegan al plato son inocuos.

 

Alcachofa, para un hígado saludable

La alcachofa es un alimento muy beneficioso para este órgano, debido a la cinarina que aporta propiedades coleréticas y aumenta la producción de bilis, favoreciendo la digestión de los alimentos.
Contiene inulina, que favorece la regeneración del hígado y su curación. Tiene propiedades colagogas, que estimulan la producción de ácidos biliares y es un excelente diurético, capaz de eliminar líquidos del organismo, que unido a su contenido en potasio, calcio y magnesio, le dan la propiedad de aumentar la orina y por su gran contenido de agua, su poco aporte de calorías y su contenido en fibra, le confieren propiedades muy adecuadas, para incluirlas en dietas de adelgazamiento.

Cómo lidiar con el poco deseo sexual

 

Mantener una vida sexual saludable es parte fundamental de una relación, pero cuando la libido sufre, se nos convierte en una tarea difícil.

La libido disminuida o nula es uno de los problemas sexuales más comunes entre las mujeres, pero muchas de ellas no entienden las causas de ello y sufren sin hallar una solución. Los siguientes consejos le podrán ser de utilidad: