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Información al Consumidor

Los padres exigen medicamentos, aunque no sean necesarios

Cuando los médicos utilizan categorías rápidas y fáciles para resumir los síntomas preocupantes en un bebé que por lo demás está sano, los padres son más propensos a desear que su hijo sea tratado con algún tipo de medicamento, aunque se les diga que los fármacos no ayudarán, señala una investigación reciente.

El hallazgo proviene de los resultados de una encuesta administrada en clínicas pediátricas generales. La encuesta también preguntó a los padres cómo reaccionarían si se les dijera que el llanto y la salivación excesiva de su hijo resultaban de un diagnóstico de enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE), en lugar de no recibir un diagnóstico específico de una enfermedad.

El estudio resalta el potente impacto que la forma de expresarse de un médico puede tener sobre la toma de decisiones de los padres, al mismo tiempo que enfatiza la importancia de la comunicación entre médicos y padres.

"La categoría diagnóstico parece transmitir el mensaje de que hay una enfermedad que amerita tratamiento médico", explicó la autora líder del estudio, Laura Scherer, profesora asistente del departamento de ciencias psicológicas de la Universidad de Missouri. "Pero dependiendo de la situación, los tratamientos médicos podrían resultar necesarios o no. En el caso de ERGE, un bebé por lo demás sano probablemente no se beneficie de un medicamento. Así que en este caso, [esa] categoría podría resultar engañosa".

Los investigadores encuestaron a 175 padres (con una edad promedio de unos 35 años) en la sala de espera o en la sala de exámenes de una clínica pediátrica. La mayoría de las participantes eran madres, a quienes se describió con un alto nivel educativo. La edad promedio de sus hijos era 4.5 años. Alrededor de una quinta parte de esos niños habían sido diagnosticados con ERGE anteriormente.

Los padres recibieron al azar uno de cuatro escenarios hipotéticos: el bebé tenía ERGE y los medicamentos existentes no eran efectivos; el bebé tenía ERGE pero no se comentó nada sobre los medicamentos; no se ofreció ninguna categoría diagnóstico en el contexto de unos medicamentos no efectivos; o no se ofreció ni una categoría diagnóstico ni información farmacológica.

El resultado: los padres que recibieron un diagnóstico de ERGE terminaron interesados en tratar al bebé con medicamentos, a pesar de que se les advirtiera específicamente que no funcionarían.

Al contrario, los padres a quienes no se ofreció una categoría diagnóstico para describir los síntomas de llanto y salivación de sus bebés solo expresaron interés en un tratamiento farmacológico si el médico no planteaba el tema de la falta de efectividad de los fármacos. Esto hizo que los padres supusieran que los fármacos relevantes funcionaban.

Cuando la falta de efectividad médica se discutió, esos padres no expresaron interés en comenzar un tratamiento farmacológico.

"Es importante que tanto los pacientes como los médicos sepan que estos tipos de categorías diagnóstico pueden influir sobre la forma en que los padres o los pacientes responden a los síntomas", señaló Scherer. "Las palabras tienen el poder de hacer que un proceso normal parezca algo que amerita una intervención médica", explicó.

Añadió que "también es importante que los padres o los pacientes escuchen toda la historia. ¿Está el médico diciendo que los síntomas desaparecerán solos, o que los medicamentos disponibles no funcionan tan bien? Esa información es igual de importante que la categoría diagnóstico."

Por su parte, el Dr. David Dunkin, profesor asistente de pediatría de la división de gastroenterología pediátrica de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, dijo que los hallazgos de la encuesta llegan al núcleo de la relación entre médico y paciente. "En mi caso con frecuencia veo a pacientes que ya han sido remitidos por un pediatra, y que ya llegan con la idea de que su hijo tiene reflujo [ERGE], sin que en realidad se les haya explicado la situación del todo", anotó.

"Pero mientras se conversa al respecto, es muy importante que los médicos tengan mucho cuidado sobre lo que dicen y cómo lo dicen", añadió Dunkin. "Tenemos que asegurarnos de explicar las cosas de forma completa, y en un lenguaje que los padres no malinterpreten. Y si no entienden, hay que darles a los padres la oportunidad de hacer preguntas. Porque aunque uno recomiende algo de forma contundente, al final en realidad hay que tomar la decisión juntos".

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¿Es la mantequilla tan mala para su salud?

Este titular podría contradecir décadas de recomendaciones sobre la cantidad de grasas que deberíamos consumir. Entonces, ¿a quién debemos creerle y qué postura adoptar?

Decir que las grasas saturadas son malas o que la mantequilla debe regresar a nuestras mesas no es tan simple, es una cuestión de matices. Estudios han comprobado que las grasas saturadas no son tan villanas como habíamos pensado

La recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que sólo se deberían consumir máximo un 10% de calorías provenientes de grasas saturadas.

Tenemos como argumento, que este tipo de grasas eleva el colesterol malo en la sangre, pero también aumenta el bueno. El colesterol malo se incrusta en las arterias y puede llegar a provocar ataques cardíacos y derrame cerebral.

Para muchas personas, la grasa tiene connotaciones negativas sobre la salud. Incluso hace años, llegó a pensarse que no cumplía ninguna función en el organismo. Sin embargo, la grasa es un nutriente esencial e imprescindible para la vida. Las grasas contribuyen a satisfacer las demandas de energía, de ácidos grasos esenciales y de vitaminas liposolubles, además de sus funciones estructurales y reguladoras que las sitúan como uno de los principios más importantes de la alimentación humana. Entre estas funciones reguladoras destacan su participación como precursoras en la síntesis de diferentes hormonas, su intervención en el metabolismo del colesterol , en el transporte de las vitaminas liposolubles y su absorción en el intestino

Por otro lado, hay una gran cantidad de evidencia de que no todas las grasas saturadas son malas y que otras pueden ser beneficiosas. Un ácido graso saturado está constituido por una serie de átomos de carbono en cadena y la longitud de la cadena varía, desde 4 hasta 24 carbonos. Los ácidos grasos saturados con cadenas de carbonos pares vienen directamente de las grasas y de un alto consumo de carbohidratos refinados y alcohol. Las cadenas impares vienen del consumo directo de grasas. Altos niveles (de 16 y 18 carbonos) de ácidos grasos saturados en la sangre elevan el riesgo de ataques cardíacos; niveles de 15 ó 17, tienen un riesgo menor, y lo mismo aplica para el caso de la diabetes. Estos resultados nos ayudan a comprener por qué algunos tipos de grasas ayudan a reducir el riesgo de diabetes y de ataques cardíacos, contrario a lo que se esperaba.

Hay que tener en cuenta que los carbohidratos, sobre todo los carbohidratos refinados, como el pan blanco, son tan perjudiciales a la salud como las grasas saturadas. Sólo cuando se reemplazan por grasas poliinsaturadas como las omega 3 y 6, es que se obtiene una reducción significativa de ataques cardíacos.

¿Puede entonces la mantequilla volver a nuestras mesas?

Existe un fuerte vínculo entre la mantequilla y la grasa saturada y el colesterol malo, aunque la mantequilla y otros alimentos ricos en grasas saturadas pueden ser incluidos en una dieta saludable. Se requieren de más estudios específicos sobre los distintos tipos de grasas saturadas, y especialmente la mantequilla.

No hay evidencia clara detrás de las recomendaciones de eliminar las grasas saturadas de la dieta, pero es demasiado pronto para decir categóricamente que podemos consumirla libremente sin riesgo.

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Medicamentos recetados incompatibles con el pomelo

A causa de las nuevas formulaciones químicas, el número de medicamentos recetados que no combinan bien con el pomelo sigue en aumento, informan investigadores canadienses.

"El número de medicamentos a la venta con posibilidades de provocar efectos adversos graves y que en muchos casos pueden costar la vida al interactuar con el pomelo ha aumentado notablemente en los últimos años, de 17 a 43 en cuatro años", aseguró el investigador principal David Bailey, del Instituto de Investigación sobre Salud Lawson en London, Ontario.

"Hay mucha más necesidad de que los profesionales de atención a la salud entiendan las interacciones entre los medicamentos y el pomelo, que pongan en práctica esta información y que así el uso de estos medicamentos resulte seguro en la práctica clínica", señaló Bailey.

Incluso pequeñas cantidades de pomelo o de jugo de pomelo, al interactuar con estos medicamentos, pueden causar una muerte súbita, insuficiencia renal aguda, problemas respiratorios, hemorragia gastrointestinal y otros efectos secundarios graves. Entre ellos están los medicamentos que bajan el colesterol, los usados para la presión arterial, los del tratamiento del cáncer y antibióticos como la eritromicina, añadieron los investigadores.

Según el artículo de revisión, publicado en la revista Canadian Medical Association Journal, más de 85 medicamentos pueden interactuar con el pomelo. 43 de estos medicamentos pueden causar efectos secundarios graves, advirtieron los investigadores.

Los productos cítricos como las limas y las naranjas amargas, a menudo usadas en la mermelada, también contienen ingredientes activos (llamados furanocumarinas) que provocan interacciones peligrosas, según los investigadores. Al parecer, estas sustancias químicas inhiben una enzima que normalmente desactiva alrededor de la mitad de los efectos de la medicación.

Todos los medicamentos que interactúan con estas sustancias químicas se toman oralmente y no se metabolizan adecuadamente, lo que significa que el medicamento pasa por el cuerpo sin entrar en el torrente sanguíneo. Todos se metabolizan en el estómago del mismo modo, indican los investigadores.

Una pequeña cantidad de pomelo, aunque se ingiera horas antes de tomar los medicamentos, puede aumentar la cantidad del medicamento metabolizado, con lo que es como si se tomaran muchas dosis a la vez, de acuerdo con los investigadores.

El efecto tóxico puede crecer cuando se toma el medicamento de forma repetida. Por ejemplo, si el Zocor, un medicamento para bajar el colesterol, se combina con un vaso de siete onzas de jugo de pomelo una vez durante tres días, la presencia del medicamento en el torrente sanguíneo aumentará un 330 por ciento, aseguró Bailey.

Según el informe, estos son algunos de los medicamentos que pueden interactuar con el pomelo:

  • Ciertos medicamentos con estatinas para bajar el colesterol, como el Zocor (simvastatina), el Lipitor (atorvastatina) y el Pravachol (pravastatina);
  • Algunos medicamentos para bajar la presión arterial, como la nifedipina (Nifediac y Afeditab);
  • Los fármacos contra el rechazo que se administran tras los trasplantes de órganos, como la ciclosporina (Sandimmun y Neoral), y
  • Ciertos medicamentos cardiovasculares, como la amiodarona (Cordarone y Nexterone), el clopidogrel y el apixaban.

Las personas mayores de 45 años son las que más compran pomelo y tienen más probabilidades que los más jóvenes de tomar varios medicamentos, por lo que tienen un mayor riesgo. Además, son más vulnerables a las reacciones adversas de las interacciones entre los medicamentos y el pomelo debido a su edad avanzada, indicaron los investigadores.

El Dr. Gregg Fonarow, vocero de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) y profesor de cardiología en la Universidad de California, en Los Ángeles, aseguró que se sabe poco sobre la frecuencia con la que estos efectos adversos se producen en la práctica real. Se necesitan más estudios, añadió.

"A los pacientes que toman medicamentos que puedan entrar en interacciones adversas graves se les debería advertir, en general, que evitaran tomar pomelo, en cantidades moderadas o grandes, o que hablaran con su médico sobre qué medicamentos alternativos podrían tomar que no sean metabolizados debido a la enzima del hígado inhibida por el pomelo", afirmó Fonarow.

 

 

 

 

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No te hagas propósitos de año nuevo inalcanzables

Tendrá más probabilidades de mantener sus propósitos de año nuevo si se propone objetivos realistas y asequibles, sugiere un experto.

Muchas personas intentan hacer demasiadas cosas con demasiada rapidez y se proponen objetivos inalcanzables, lo que simplemente les lleva a no conseguirlos, según Luis Manzo, director ejecutivo de bienestar y evaluación estudiantiles en la Universidad de St. John's de Nueva York.

"No tiene sentido hacer el propósito de levantarse cada mañana a las 5 a.m. y correr cinco millas si sabe que no es una persona que se levanta con facilidad por las mañanas y si nunca ha corrido más de una milla. Tal objetivo simplemente le desmoralizará en el momento en que no sea capaz de atenerse a él", señaló en un comunicado de prensa de la universidad.

"En lugar de eso, use sus fortalezas y fíjese objetivos que usted pueda alcanzar y que le vayan bien", sugirió Manzo. "Quizá un objetivo más realista sea correr después de trabajar durante 20 minutos dos días entre semana y una vez durante 25 minutos el fin de semana. Empiece por algo pequeño, construya su confianza y su motivación se disparará".

Ofreció algunas sugerencias más para ayudarle a seguir intentando alcanzar sus propósitos, como por ejemplo:

  • Establezca una hora cada día para trabajar en sus objetivos. Por ejemplo, si quiere hacer ejercicio, escríbalo en su calendario. Asegúrese de tener en cuenta el tiempo que necesita para ir al gimnasio, ducharse y vestirse.
  • Haga que su propósito forme parte de su rutina. Cuanto más haga esto, más fácil será conseguir su objetivo. Por ejemplo, si usted quiere conectar más con la familiares y amigos, cree el hábito de llamarles una noche en concreto de la semana.
  • Escriba sus objetivos y coméntelos en público. Esto le hará más responsable.
  • Rodéese de personas que apoyen los objetivos que se ha propuesto. O puede proponer objetivos junto con un amigo para que se animen mutuamente. Por ejemplo, si usted planea escribir un libro, hable con un amigo que tenga el mismo objetivo y una vez a la semana compartan sus progresos y realicen comentarios sobre el trabajo del otro.
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¿Sientes la boca seca? Cuidado, es un síntoma de deshidratación...

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere, y esta falta importante de líquido está acompañada de un desbalance de sales minerales, en especial sodio y potasio. De ahí que la recomendación sea beber en promedio entre ocho y diez vasos de agua aproximadamente, a largo del día, aunque por supuesto esto puede variar según la edad, actividad física, temperatura ambiental y otros factores.Para los niños se recomienda un consumo de 4 - 7 vasos (0.9 a 1.8 Lt/día). Mientras que para los adultos mayores debe ser de 8 - 12 vasos (2 a 3 Lt/día). Hay que tener en cuenta que la capacidad de sentir sed disminuye con la edad, lo cual eleva el riesgo de deshidratación. Además, ciertos medicamentos pueden influir, y esa pérdida importante de líquido corporal, disminuye el rendimiento físico y cognitivo, altera la temperatura corporal y la función cardiovascular. La boca seca es un síntoma de deshidratación y no se debe esperar a tener sed para beber agua, pues el instinto de beber se pierde con la deshidratación progresiva.Buscar bebidas azucaradas para calmar la sed, perjudican aún más el nivel adecuado de hidratación del cuerpo, además de contribuir al sobrepeso, la aparición de caries y otras enfermedades.

 

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Algunos calmantes podría causar impotencia sexual

Nuevas investigaciones sugieren que medicamentos para el dolor, como la aspirina, el ibuprofeno y el paracetamol, podrían causar disfunción eréctil en los hombres cuando se toman frecuentemente. 

El estudio arrojó que aquellos hombres que tomaban estas medicinas cinco veces por semana o más, presentaban más problemas sexuales.

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